Según los investigadores, la tecnología en conjunto con otras fuerzas, ha cambiado la forma tradicional del trabajo. Ahora los empleos continuos a tiempo completo con horarios regulares en los que la empresa debía garantizar seguridad laboral parece estar perdiendo fama, y muchas personas están incursionando en empleos de economía de trabajo, contratos a corto plazo, horas de trabajo no estándar y relaciones flexibles entre empleadores y trabajadores.

Ahora bien, estos nuevos modelos también merecen ser estudiados para conocer su impacto en la salud mental y física de quienes los ejercen. Según Trevor Peckham, estudiante de doctorado en ciencias ambientales y de salud ocupacional, los modelo existentes son demasiado simplistas y pueden omitir elementos importantes de los trabajos que tienen fuerte influencia en la salud.

Las relaciones laborales son complejas. Determinan todo, desde cuánto le pagan, cuánto control tiene sobre su horario de trabajo, sus oportunidades de ascenso y cuánta protección tiene contra condiciones laborales adversas, como el acoso”, dice Peckham, también instructor clínico en Servicios de Salud.

Peckham, junto con Noah Seixas, profesor de medio ambiente y salud ocupacional en la Universidad de Washington, participó en una investigación enfocada en determinar el impacto de las condiciones en torno a las diferentes modalidades de trabajo y demostró que estas son importantes para la salud.

Esta investigación es parte de un creciente cuerpo de evidencia de que el trabajo que realizan las personas, y la forma en que está organizado y pagado, es fundamental para producir no solo riqueza, sino también salud“, explicó Seixas.

Cada tipo de trabajo tiene un determinado impacto en la salud

El equipo utilizó los datos de aproximadamente 6,000 adultos estadounidenses de la Encuesta Social General recopilada entre 2002 y 2014 para construir una medida multidimensional sobre cómo la salud física, la salud mental y las lesiones laborales autoinformada están relacionadas con la calidad del empleo.

Encontraron que las personas que tenían trabajos “sin salida”, como los trabajadores de la línea de ensamblaje de manufactura y los titulares de trabajo “precarios”, como los conserjes o trabajadores minoristas fueron más propensos a reportar una mala salud general y mental. Además, sus trabajos también daban origen a lesiones ocupacionales en comparación con las personas con empleos más tradicionales.

Por otro lado, los trabajadores “inflexiblemente calificados“, como médicos y personal militar, que por lo general tienen trabajos de alta calidad pero con horario inflexibles, y los trabajadores de “trabajo a trabajo”, como conductores de Uber, trabajadores de conciertos o trabajadores independientes, cuyos trabajos son ocasionales, presentaron una peor salud mental y una mayor frecuencia de lesiones en comparación con los que tienen empleos estándares.

Mientras que los titulares de empleos “optimistas precarios”, dentro de los cuales están los trabajadores del sector de servicios con alto emprendimiento, como los floristas, presentaban un estado de salud similar a los del empleo estándar.

En estos últimos, los trabajos pueden conllevar horarios irregulares, bajos salarios e inseguridad, sin embargo, pero los trabajadores informaron un alto control de sus horarios, oportunidades de desarrollo y participación en la toma de decisiones.

Como ya mencionamos, nuestra realidad actual contiene una gran variedad de empleos. De acuerdo a estos resultados, la combinación de las diferentes características de estos es lo que en realidad puede influir en su salud, más allá de los horarios y los salarios.

Evaluating Employment Quality as a Determinant of Health in a Changing Labor Market. https://www.jstor.org/stable/10.7758/rsf.2019.5.4.09#metadata_info_tab_contents

Pay, flexibility, advancement: They all matter for workers’ health and safety, study shows. https://www.washington.edu/news/2019/09/26/pay-flexibility-advancement-they-all-matter-for-workers-health-and-safety-study-shows/

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