La importancia de la salud ocupacional

En Latinoamérica la fuerza de trabajo representa alrededor del 50 % de toda la población (460 millones de personas), según una publicación de la Organización Panamericana de la Salud. Para asegurar el máximo rendimiento, capacidad y productividad de cada uno de estos trabajadores, es necesario desarrollar un eficiente plan de salud ocupacional.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), define a la salud ocupacional como una actividad multidisciplinaria orientada a proteger la salud de los trabajadores en una empresa pública o privada. Además, de acuerdo a la misma entidad, ésta tiene como objetivo eliminar todas las condiciones laborales que pongan en peligro su salud y seguridad.

Las personas económicamente activas, desde que inician su vida laboral, pasan en promedio entre 8 y 12 horas en su trabajo. En una organización, la salud ocupacional es muy importante, ya que otorga protección al trabajador, oportunidades de desarrollo, mejora sus relaciones sociales, autoestima y otros efectos positivos.

Estos objetivos pueden lograrse gracias a un programa de coaching aplicado a la prevención de riesgos laborales. Según el especialista español Humberto Borrás Zedda, «el coaching en este ámbito es una modalidad de trabajo para la resolución de situaciones problemáticas o conflictivas para el buen desarrollo de la seguridad y la salud de una persona o equipo».

Al mejorar la satisfacción de los trabajadores, también aumenta su productividad. Por ende, esto favorece al desarrollo y crecimiento de la empresa y disminuye la tasa de rotación laboral.

Una empresa no solo debe brindar un seguro médico formal a sus empleados en planilla, sino también asegurarse de que las condiciones en infraestructura, por ejemplo, sean adecuadas. A su vez, se consideran las condiciones psicosociales, puesto que el estrés laboral, ansiedad, maltratos laborales, entre otros factores, ocasionan graves problemas a los trabajadores.

Las personas que trabajan bajo mucha presión, estrés o bien en condiciones laborales precarias, tienen mayor riesgo de desarrollar hábitos negativos. Por ejemplo, tienden a fumar con mucha frecuencia, abandonan la actividad física o contemplan una dieta no saludable.

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