La exóstosis es conocida como ‘oído de surfista’ porque afecta a muchos aficionados al surf, al piragüismo, la navegación o el submarinismo. Es el crecimiento anormal del hueso en el oído externo por contacto continuo con el agua y vientos fríos y esto ocurre en muchos deportes acuáticos al aire libre y también en la práctica habitual del esquí. No es grave pero sí molesta y favorece la infección de oídos u otitis.

La exóstosis es el crecimiento óseo del conducto auditivo externo por contacto con agua y viento fríos lo que estrecha el conducto auditivo dificultado la salida natural del agua, el cerumen, descamaciones y los posibles residuos que entren en el conducto auditivo. Esto favorece la aparición de infecciones de oído que pueden llevar, si no se trata debidamente, a la pérdida de audición e, incluso, a la obstrucción del conducto auditivo por el crecimiento excesivo del hueso.

Con frecuencia las exóstosis son asintomáticas y se descubren durante una revisión de oídos rutinaria. Evolucionan de forma muy lenta por lo que en pocas ocasiones suponen un problema grave. También se puede sospechar de exóstosis u oído de surfista al facilitar la información sobre las prácticas deportivas al aire libre y a determinadas temperaturas y ante la aparición de tapones en los oídos y de otitis frecuentes.

El médico realizará una otoscopia y, con toda probabilidad, derivará el caso al otorrinolaringólogo que realizará el examen externo e interno del oído con el otoscopio y pruebas audiológicas para detectar si hay hipoacusia que incluirán una audiometría tonal y una timpanometría. Aparte, se pueden hacer pruebas de imagen como una tomografía computerizada (TC) de cabeza.

El tratamiento en casos leves es la limpieza de oído que se debe hacer de forma periódica además de utilizar gotas secantes de alcohol boricado en los oídos para secar el canal auditivo después de la exposición al agua o al frío. No olvidarse de secar bien los pabellones auditivos y la zona accesible del conducto con la punta de un paño limpio e, incluso, se puede utilizar secador.

En caso de ser necesaria una cirugía está la opción consiste en realizar una pequeña incisión detrás del oído y extirpar la excrecencia de hueso mediante una fresa quirúrgica; y un segundo método mediante el que se extrae el hueso introduciendo la fresa quirúrgica directamente en el interior del conducto auditivo.

Hay que evitar el contacto con el agua fría o el viento durante 2 a 6 semanas tras la cirugía y utilizar los sistemas de protección si se continúa con la práctica de deportes al aire libre que pongan en riesgo los conductos auditivos.

La primera medida de prevención es mantener una revisión auditiva que permita despejar la existencia o no exóstosis ya que si el trastorno ya se ha presentado utilizar tapones podría ser contraproducente al impulsar el cerumen, descamación o residuos hacia el interior del oído. Si no hay riesgo es clave utilizar tapones y, sobre todo, gorros de protección. Tras la práctica deportiva hay que secar de inmediato los oídos con un paño limpio, con un secador y/o con alcohol boricado. Es clave que el alcohol no sea irritante ya que podría ser contraproducente.

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